El Camino de Ana hacia su Primera Casa en EE.UU.
Cuando Ana llegó a Estados Unidos hace seis años, su prioridad era estabilizarse, trabajar y darle un mejor futuro a sus hijos. Comprar una casa parecía un sueño lejano: su puntaje de crédito estaba afectado por cuentas en cobranza, pagos atrasados y un historial financiero que no reflejaba su verdadera responsabilidad. Cada vez que intentaba solicitar un préstamo, recibía la misma respuesta: “No califica.”
Un día, una amiga le habló del acompañamiento de Joscar Díaz, y aunque Ana tenía dudas, decidió intentarlo. Desde la primera conversación, entendió que no estaba sola. El proceso comenzó con una revisión detallada de sus reportes de crédito de las tres agencias principales. Se identificaron errores, cuentas duplicadas y registros que ya no debían aparecer.
Durante los siguientes meses, Ana siguió un plan personalizado:
- Se disputaron cuentas incorrectas.
- Se negociaron deudas antiguas.
- Aprendió a usar sus tarjetas de crédito de forma estratégica.
- Implementó un presupuesto realista para mejorar su estabilidad.
Cada avance era un paso más hacia su meta. Su puntaje comenzó a subir, primero lentamente, luego de forma constante. Cuando finalmente alcanzó el nivel necesario para solicitar una preaprobación hipotecaria, no podía creerlo.
Con su crédito fortalecido, Ana inició la búsqueda de su casa. Joscar la acompañó en cada etapa: selección de zonas seguras, análisis de precios, visitas, negociación y cierre. Tres meses después, Ana recibió las llaves de su primer hogar en Estados Unidos.
Hoy, cuando abre la puerta de su casa, siente orgullo, tranquilidad y la certeza de que los sueños sí se cumplen cuando se trabaja con disciplina y se recibe la guía correcta. Su historia es un recordatorio de que el crédito no define tu futuro; tus decisiones sí.